Semillas recurrentes

Últimamente oigo hablar mucho del sistema educativo y rodeados de la estación primaveral, la energía de crecimiento, explosión de color y diversidad que hay en ella, a este ángel en tierra, le hace llegar la siguiente reflexión.
Supongamos que un día compras semillas de geranio, estas tienen un color especifico, una forma especifica y lo que va a surgir es un geranio, no tiene más misterio, una planta es lo que tiene, y es lo que es, y sin embargo nos empeñamos en tratar a seres humanos como plantas, pese a que cuando nos gestamos ciertamente podemos heredar rasgos de nuestros padres, abuelos o algún tío, no solo los físicos, también en cuanto a personalidad. Un ser humano, al contrario que una planta es un ser de definición relativa, con muchas posibilidades en su vida y sin embargo permanecemos en el empeño de querer enderezarlos y enderezarnos como los árboles de invernadero, convertirlo en aquello que otro desea que sea, en lugar de averiguar que clase de semilla lleva en su interior. Un geranio, un rosal, un pino son lo que son de forma obvia y evidente, un ser humano no muestra lo que es de forma obvia y evidente y su proceso es otro para que así ocurra y la única educación valida para situaciones así es aquella que sirve para que esa semilla se vea a si misma y exprese, muestre por si mismo lo que en realidad es. Lo único en común que podríamos tener con una semilla, la lección básica que se puede extraer de ella, es que nadie le dice que germine, ella sabe que es justo lo que tiene que hacer, y sin ningún tipo de guía, salvo la suya propia, tiene la intuición suficiente como para saber hacía donde debe ir para recibir los rayos del sol y otra cosa, en ese proceso de aprendizaje y crecimiento no eres nunca el mismo y es eso justamente lo que se precisa para desarrollarse y llegar a lo que eres y quien eres en realidad, la fluidez con tus propios y necesarios cambios.



Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Un árbol nunca es el mismo ni tan siquiera en todas sus primaveras."

Poema y reflexiones para ángeles caidos

Por que los hay, y de tipos muy variados y para mi los ángeles caídos no son precisamente demonios, para mi esos ángeles caídos son seres humanos corrientes obligados a aterrizar en tierra y es muy posible que en algún otro lugar volábamos y al caer aquí nos dijeron que solo teníamos derecho a caminar y a tropezar, pero uno se levanta, toma carrerilla y en un momento dado puede volver a volar. Para mi los ángeles caídos son quienes olvidaron que en el fondo eran ángeles, que se conformaron con ir arrastrando sus pies, sus cargas y su ira, mirando con desdén a quienes están dispuestos a tomar carrerilla y probar a saltar más alto, esos que si les es posible, agarran de los pies a quienes se lanzan hacia delante y hacia arriba pues no pueden soportar ni tolerar que un día les salgan alas y vuelen hacia su destino, su horizonte, contra viento y marea. Para mi los ángeles caídos son aquellos que fueron por la vida de forma conveniente y cumpliendo con deberes impuestos por otros y ahora creen que pueden llenar de deberías y de aquello que consideran que es conveniente a quién se cruce en su camino, cuando en realidad nadie es dueño, ni GPS de rutas ajenas y además son precisamente aquellos que tomaron la decisión de salirse de lo conveniente, de los caminos establecidos, quienes revolucionaron y cambiaron el mundo. A esos que no ven en si mismos la divinidad que hay en ellos está dedicado este poema y no es que sean malos, es que simplemente olvidaron que un día fueron ángeles también y les duele recordar o que otros se lo recuerden. Me quedo para terminar con una frase que vi por ahí y me gustó mucho, "A veces la vida nos detiene los pies para que descubramos y usemos nuestras alas". . . si queremos.


A LOS ÁNGELES CAÍDOS

Algunos no quieren

que sobrevivan los fuertes

los que saben que la respuesta

no está en la guerra,

que la verdad no habita

en la conquista,

sino en el fluir de la vida,

en la elección de las huellas

que se dejan sobre la tierra,

en las páginas que les pasamos

sin prisa, ni miedo al tiempo.

Hay demasiadas voces alrededor

contaminando pensamientos,

confundiendo caminos,

como muros, como garras

que matan al tiempo

arrancando las plumas

de muchas alas.

Rosa de Soto

Perteneciente al libro "Poemas de la memoria pintada"


Querido ruido

¿Sabes lo que son días con ruido?, no tiene nada que ver con el sonido ambiente, sino más bien con lo que te ronda por la cabeza. A veces tengo días con ruido y creo que viene bien hablar de ello. En la mente puede haber sonido, silencio y ruido, lamentablemente vivimos en un mundo en el cual acabamos cargados de ruido, aunque intente evitarse, nos cargan de ruido, nos bombardean con ruido constantemente, el ruido para mi es en muchos casos toda esa información superflua que nos rodea, nos entretiene y que absorbes a diario, todos los pensamientos que no te llevan a ninguna parte o te boicotean, toda la energía invertida de forma inútil y estéril, quienes te arrastran, o lo intentan, fuera de ti y del camino que escogiste.
Hay quienes acaban tomando la firme decisión de apagar, desenchufar o poner distancia, puede parecer fácil, pero lo cierto es que no siempre somos o queremos ser conscientes de todo el ruido del que nos dejamos rodear, que nos invade, nos distrae, y algunos prefieren vivir con ruido, distraídos, pues cuando le prestas atención al ruido, no has de responsabilizarte de tu propio silencio y sonido, de la voz interna que te empuja para que salgas de tu zona de confort, algo que ha veces da si cabe más miedo.
Si decides dar un giro a tu vida y liberarte de tu ruido, has de llegar a un acuerdo con él, hablarle con serenidad, conversa con tu ruido. "Querido ruido, se que estas ahí, pero no vas a ser una molestia para mi."
Hace poco realicé un interesante taller, dentro de un curso de Arteterapia Humanista, estaba relacionado con la escucha, la cual se dividía en tres, la interna, la externa y la intermedia, esta última es la mayoría de las veces ruido, es la mente imponiéndose entre las otras dos, la que quiere sentirse y sentir, pero en el instante en el que tu ruido y tu lográis esa tregua deja de interponerse entre el mundo y tu, pues lejos de lo que erróneamente hemos estado creyendo, el mundo no es ruido, ni siquiera silencio, sino lo que es capaz de equilibrar ambos.
"Querido ruido no eres parte de mi, por lo que te permito transitar sin prestarte atención hasta que decidas irte."



Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Algunos no soportan la voz que hay en su silencio y llenan su vida de ruido."

De inviernos y soledades

Hoy decido en el último mes considerado invernal, en un día que se festeja la candelaria y la luz de la primavera que está a punto de llegar, la fiesta de la luz que fue importada de nuevo de la tradición celta y asimilada por el cristianismo, hablar del invierno. Este es mi mes, el mes en el cual nací en mi forma humana, de echo lo estrené, el 1 de febrero abrí los ojos a este mundo a caballo entre la oscuridad y la luz, vine a este mundo en esa frontera entre lo que muere y está por nacer, los celtas celebraban ese paso de la oscuridad a la nueva luz entre el 1 y el 2 de febrero, le rendían culto a su diosa más importante, a la naturaleza, las estaciones y ese proceso energético vital y necesario. 
Habló ahora del invierno y su función con cierta nostalgia pues donde yo me encuentro, apenas hemos sentido el invierno.
La energía que trae la estación del invierno es la de dejar que las cosas plantadas maduren en el silencio, en la soledad. Por mucho que a veces nos cueste asumirlo, entenderlo, se nace y se crece solo. Cuando pedimos permiso para crecer rara vez somos aquello que deberíamos haber sido. Estamos viviendo esperando o tolerando el permiso de otros para crecer, de gobernantes, amigos, padres, maestros, etc.
Este es el último mes del invierno, un invierno extraño que se ha encontrado fuera de lugar, porque nuestro particular invierno no siempre parece encontrar su sitio para ser, donde apenas ha habido lluvia, emoción, donde la madre tierra ha emitido un quejido más profundo y la luz ha querido estar más presente como un aviso, o una señal.
El proceso sigue seamos conscientes o no de él y nos encontramos en la situación de decidir parir las semillas o dejarlas morir, que ese dar a luz sea con dolor o con fluidez.
Acompaño esta entrada de una obra pictórica y poco más, sin frase, sin palabras añadidas, no considero que esta vez sea necesario. El título que decidí darle a esta obra fue "Hay silencio en los inviernos", y el invierno llega para que tras perder, soltar y dejar caer, el silencio y la soledad te invita a escuchar, a observar, si se está dispuesto, lo que pueda indicarte cual es la próxima dirección.


Hay silencio en los inviernos

Obra pictórica de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

Milagros

He llegado a la conclusión de que un milagro no es solo aquello en lo que se cree, sino que es aquello que se hace y sucede más allá de la creencia.
A nuestro alrededor se suceden milagros constantemente y hemos decidido no darnos cuenta.
Tenemos la capacidad de hacer milagros y hemos decidido que eso no es lo normal sino lo excepcional.
Los auténticos ocurren de dentro hacia afuera y no al revés. Cuando nuestros ojos comprenden que la belleza que nos rodea es un milagro, que el aire que entra en nuestros pulmones es un milagro, más aun cuando los llena de dulces aromas, que saborear lo que nos gusta es un milagro, que escuchar una hermosa melodía, los pájaros, el viento entre las ramas es un milagro, que poder sentir la brisa, una caricia o un beso es un milagro. Que tomar conciencia del mundo que nos rodea y ser parte de él, de las posibilidades que puede ofrecer, es un milagro. Cada mañana que te levantas y tienes la oportunidad de afrontar otro nuevo día con veinticuatro horas para decidir que hacer con ellas es un milagro.
Una acaba dándose cuenta que no puede arrancar un crucifijo o la pastilla con instrucciones de uso de quien ha decidido poner su fe o su comodidad en ello, pues para lograr que dejemos de aferrarnos a eso, primero tendríamos que comprender el mecanismo esencial de un milagro.
Tendríamos que entender con la más absoluta de las certezas que una enfermedad es una llamada de atención de nuestro cuerpo y mente de que algo no estamos haciendo bien con nuestra vida y que la muerte es ese milagro necesario para la vida, no es un contra sentido, la una no tiene razón  de ser sin la otra.
Que el miedo es el antídoto contra la fe, la esperanza y la certeza, que es el mayor hacedor de enfermedades e inhabilita la posibilidad de cualquier milagro. ¿Qué crees y creas miedo o milagros?
Hace poco vi un vídeo que contaba una historia preciosa.

"Una profesora le pidió a sus alumnos de primaria que decidieran cuales eran para ellos las siete maravillas del mundo actual, una vez acabado el tiempo y pese a algunas discrepancias decidieron que las siete maravillas del mundo eran las siguientes por este orden, 1ª Las Piramides de Egipto, 2ª El Taj Majal, 3ª El Gran Cañón del Colorado, 4ª El Canal de Panamá, 5ª El edificio Empire State de New York, 6ª San Pedro en el Vaticano, 7ª La Gran Muralla China. Mientras contaba los votos se percató de que una de sus alumnas aun permanecía indecisa, la profesora le preguntó si tenía problemas con su lista, ella le contestó que si, que no podía decidirse pues había muchas, por lo que la maestra le dijo, - léenos lo que tienes hasta ahora y a lo mejor te podemos ayudar. La joven tras pensarlo un instante leyó, - Yo pienso que las siete maravillas del mundo son; 1ª Poder ver, 2ª Poder oir, 3ª Poder tocar, 4ª Poder probar, 5ª Poder sentir, 6ª Poder reír, 7ª Poder amar."

Las mayores maravillas de este mundo no se crean solo con las manos, son aquellas que estás dispuesto a crear cada día con tu mente, tus sentidos y tu corazón, desde dentro, y no son otra cosa que pequeños milagros, además te lo dice alguien que ha pasado casi toda su vida creando obras de arte.
Tu eres un milagro con capacidad para percibirlos, para creerlos y crearlos.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Los milagros existen, pero de lo que no nos damos cuenta es de que los hacemos nosotros."



Caídas recurrentes

Y a veces cuando caes tienes que levantarte mirando en otra dirección, ni yo misma había llegado a entender el sentido de las caídas hasta hoy, cuando tropiezas yendo en una dirección determinada al levantarte has de tomar otra para no tropezar de nuevo con lo mismo, lógico, pero no siempre llevado a la práctica.
De un tiempo a esta parte se han caído muchas cosas y alguna persona a mi alrededor, pero yo en estos días me he caído también y ahora tengo la responsabilidad de volver a levantarme y mirar en otra dirección, se que en algunos aspectos lo estoy haciendo, en unos casos supone volver a algo o a alguien que tuvo que quedarse abandonado momentáneamente pero no permanentemente, en otros ha de ser un adiós definitivo pues lo único que ese algo o alguien hace es que te alejes de ti y pierdas tu propia perspectiva, pero se que soy consciente de que aun quedan emociones, apegos y algún ego de los que liberarme, mis caídas me ayudarán a saber cuales son, serán mi localizador. 
Hace poco leí un artículo muy interesante sobre la importancia de saber decir adiós.
Y en uno de los poemas más otoñales que he escrito nunca, "Cartas a la melancolía" a través de sus versos reflexiono acerca de que las hojas que han caído, o se han soltado como se quiera interpretar, no pueden volver a ser parte del árbol otra vez, y así es, hay que esperar la llegada de otra primavera que lo renueve todo. 
Cuando sientes que caes es porque ha llegado la hora de mirar en otra dirección o de permitir que algo se suelte. Hay que hacerse responsable a su vez de todo lo que soltamos o dejamos caer.
Y echando mano a las palabras de una mente sabia, en este caso la de Eduardo Galeano, "Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas." Que se lo pregunten a los niños pequeños que aunque tropiecen y caigan ven como algo natural el volverse a levantar.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"A veces la caída es dura pero necesaria."

Silencio

Lo sé, este ángel ha estado mudo durante muchos días, aunque bien es cierto que no es la primera vez que es así, pero eso me permite dar paso a una reflexión.
Un ángel bemol tiene mucho de humano y a veces vive momentos convulsos y cuando algo se remueve el mejor camino es el silencio, incluso en la música son imprescindibles los silencios, a veces se necesitan silencios más largos, otras son suficientes unos más cortos, pero hacen falta para poder respirar de nuevo.
A este ángel de alas pintadas le ha tocado vivir en un mundo cargado de ruidos y estos últimos días ha habido muchos, el mundo está convulso, grita y existen seres a los que a veces tanto ruido nos hace daño. Estamos rodeados de ruidos por dentro y por fuera, y no me refiero solo a los sonidos en si mismos, hay ruidos que también son silenciosos, ¿qué sonido tienen nuestros pensamientos?
A veces es necesario apartarse de las palabras escritas o en voz alta para retirarse al silencio que te permita escuchar esos otros silencios que también hablan y te cuentan que está intentando abrirse paso en ti, que grieta se esta abriendo en tu corazón y tu alma y porqué.
En ocasiones otras cosas y otras voces te reclaman y tienes que atender esa llamada.
Frente a lo que duele, silencio. Frente a lo que grita, silencio. Frente al caos, silencio. Frente a la duda, silencio. Frente a la sensación de abandono, silencio. Frente a la incertidumbre, silencio. Frente a la oscuridad que no es la de la matriz, silencio. Frente al cansancio, silencio. Frente a la confusión, silencio. Frente al miedo, silencio.
No le temo al silencio en él habita mi maestro interior y es la calma necesaria para escuchar el sonido de su voz.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"En el silencio están implícitas todas las respuestas y todos los sonidos."

Poemas alados

Poéticamente hablando . . . .

INSTRUCCIONES PARA SER AMADO POR UN  ÁNGEL

Si quieres ser amado por un ángel
has de saber que ellos no conquistan, ni seducen.
Que pueden leer en tu corazón y en tu alma,
entrar en todos los rincones oscuros que ni tú conocías,
y hallar el más leve pulso de luz escondida.
Que lo hacen sutilmente como el aire que respiras,
inhalado y exhalado en tus pulmones sin ser consciente de él.
Dejando cada sombra y la pequeña luz donde la encuentran,
y que si le dejas, esta última la hacen crecer.
No abren caminos solo acompañan en el caminar.
No te dan alas solo las plumas para fabricarlas.
La consigna es no interfieras, no persigas, no invadas.
Si te permites ser amado por un ángel.
No esperes que se queden solo en este mundo.
No pienses que puedes cambiar su naturaleza . . . huirán.
No esperes estar atado, no esperes ser esclavo.
No esperes escuchar en sus labios un te quiero,
solo sentirás como un leve aliento un te amo.

Rosa de Soto (Ángel Bemol)



Las hojas se sueltan

Hablemos metafóricamente. Un día no ves tu nombre en una lista en la cual esperabas estar y te caes como una hoja en otoño, este otoño en el cual me encuentro, y de repente te das cuenta de que esa es la clave y la señal, y me acuerdo de una frase que escuché recientemente en un congreso de Conciencia a tu salud, uno de los ponentes dijo lo siguiente, "las hojas no se caen, las hojas se sueltan" y es cierto, a veces es necesario soltar y soltarse, la vida te va dejando pistas, aunque eso no impida la decepción, el dolor, el miedo, la culpa que se pueda sentir antes de asumir ese soltar y soltarse.
Tal vez algunos somos como hojas que en otoño tenemos que soltarnos y dejarnos llevar por el viento a otra parte, es como cuando te dan alas y no tienes más remedio que lanzarte a volar, es lo que se espera de ti.
Hay cosas y personas que uno tiene que darse cuenta de que ya han llegado a un determinado otoño y hay que dejar que se suelten o soltarlas.
Dicen que el otoño es la estación de la poesía y oigo a su vez decir a muchos poetas que la perdida, lo que se cae, lo que no tienes más remedio que soltar, te inspira más, yo también soy un ángel que escribe poesía y tras estas lineas y lo que hay en ellas el corazón me ha pedido algunos versos.
Tal vez las palabras pertenecen a ese mundo donde una vez que salen de la mente y de la boca se sueltan. Por eso la tristeza, la decepción, el dolor es mejor escribirlo, da igual si es en verso o en prosa y luego soltarlo y dejarlo ir.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)


"Al final decidimos consciente o inconscientemente lo que se queda o se va."

Movimiento solidario

Un ángel es solidario, empático por deber, trabaja desde el corazón, pero sin pretender salvar a nadie, establecemos los limites necesarios. Desde este espacio aporto y tu decides si te sirve o no, si conectas o no con estas palabras, si te puede ser útil o no.
En este espacio y en esta entrada decido dejarle un hueco a un gesto solidario. Decide tu si desear aportar a esta causa o no.


El próximo sábado 17 de octubre tendrá lugar la Gala de la segunda edición del Festival Internacional de Microcortos Ser o no Ser, esta vez bajo el lema "Impulso" se quiere concienciar sobre el cáncer, será en la Filmoteca Regional Francisco Rabal, la entrada cuesta 10 €, y lo recaudado se donará íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer, si no puedes ir pero estarías dispuesto a colaborar hay una fila 0, haz tu donación de 10 €, y si eres una empresa, asociación o comercio y puedes aportar 50 € o más te estaremos muy agradecidos, serás nombrado durante el trascurso de la Gala, figurarás en las redes sociales del Festival Ser o no Ser, solo envía tu nombre y logotipo (si lo tienes) a info@seronoserfestival.es

La compra de entradas se puede realizar en la delegación de la AECC en Murcia (Calle Miguel Vivancos nº 5) o en Espacio Pático (Calle San Lorenzo nº 5) también se puede comprar haciendo un ingreso en la c/c: Triodos Bank ES33 1491 0001 2321 2710 5720, con el texto en observaciones "Número de entradas + entradas gala + nombre de la persona que recoge las entradas (deberá presentar DNI el día de la Gala para poder retirarlas).

Ejemplo: "3 Entradas Gala Pepe Pérez"

Si solo se trata de una donación en las observaciones pones "Donar Cáncer + tu nombre o nombre de tu empresa o asociación".

Danos tu impulso para acabar con esta enfermedad, cada gesto cuenta, como cada grano de arena es importante para crear la playa. 

Compártelo, difúndelo.

Muchas gracias de antemano. Besos y abrazos de corazón.

Historia del Duende de los nombres

Hoy es el cumpleaños de quien me presentó a Ángel Bemol y que me inspiró al Duende de los nombres y que mejor día que hoy para compartir su cuento.



Ilustración y cuento de Rosa de Soto (Ángel Bemol) todos los derechos reservados

Y para quienes no puedan leerlo bien en el archivo, aquí os lo dejo en cuento también:

CUENTO DEL DUENDE DE LOS NOMBRES

Conocí a un duendecillo simpático y travieso que solía realizar sus trastadas en un enorme castillo, este tenía muchos rincones y estaba rodeado por un inmenso bosque donde poder  esconderse. Un día que casi le pillan, o eso creía él, se lanzó por una ventana para huir, aterrizando entre un montón de hojas secas del otoño recién estrenado. Cuando logró quitarse las hojas que lo cubrían, vio junto a él al jardinero de palacio a punto de barrerlo junto a las hojas secas, ¡le habían descubierto! pero el jardinero no se había percatado de su presencia pese a que lo tenía delante. -¡Eeeeh estoy aquí! -, nada, ni le oía, ni le veía. Corrió al castillo, cantó, bailó, lanzó objetos a aquellos que lo habitaban. - ¡El castillo está encantado! – Gritaban. Pero ni le oían, ni lo veían. Eso le provocó cierta tristeza y ya no le pareció tan divertido, así que decidió marcharse.

Recorrió el mundo y en su trayecto empezó a ver nombres dibujados por los nervios de las hojas caídas, en primavera se los susurraban las campanillas de los prados, ¡qué extraño! Nunca le había pasado eso antes. Caminó triste, sin ganas de hacer travesuras y sin rumbo fijo hasta que un día llegó a un lugar llamado Polo Norte, prácticamente se tropezó con alguien llamado San Nicolás y esté al verlo decaído, lo acogió. Allí conoció a otros duendes que trabajaban fabricando juguetes.

Pronto San Nicolás descubrió que nuestro duende tenía un don curioso, podía adivinar que  juguete era el más adecuado para cada niño por su nombre, y no solo eso, los personalizaba al fabricarlos. Pero también se percató de que podía ver más allá de los nombres, a veces incluso parecía leer en los copos de nieve. El duende le confirmó que así era, veía nombres en los cristales que forman la nieve, en las hojas que caían en otoño y se los susurraban las  campanillas, pero no cualquier nombre, ni aquel con el que nos bautizan, sino el verdadero nombre de nuestras almas.  El generoso anciano se dio cuenta que el duendecillo tenía que volver al mundo y usar su don y habilidades de otro modo. Cuando este se despidió, antes de ponerse en marcha, se volvió hacía San Nicolás y le dijo - Has sido muy bueno conmigo y  quiero regalarte el nombre de tu alma, es Papa Noel, así te conocerán en todo el mundo. -

En sus viajes, el duende que no tenía nombre pero que los conocía todos, descubrió que al igual que San Nicolás habían más personas diferentes que podían verle, y a una de esas personas le dio el nombre de un Ángel apellidado Bemol, conoció a una maga muy especial que viajaba en el tiempo y en este caso le fabricó un bolso que ella convirtió en mágico. Y sigue regalando nombres y objetos muy especiales y personales. Talvez un día se cruce contigo y puedas verlo y entonces te dará algo que solo tú puedes tener, quizá un nombre o puede que otra cosa.



Luces tras la puerta

Cuentan que Ananda, el discípulo más abnegado de Buda, el día que este murió, lloró, el resto de los discípulos apiadándose de su dolor le dijeron. – “No llores, no estés triste, el maestro ha trascendido.” – “Lo sé”. – Les respondió Ananda. – “Mi llanto no se debe a su muerte, lloro porque he estado al lado del maestro prácticamente toda mi vida, le he escuchado, he atendido sus necesidades, he sido humilde y servicial y sin embargo no he alcanzado la iluminación.” Ananda lloró y lloró y cuando se cansó de llorar alcanzó la iluminación. Existe otro Buda, uno rechoncho y simpático que se le representa riendo, su nombre es Jato y según se cuenta también, este se ilumino riendo.

He pensado en estos personajes y reflexionado en torno a ellos y sus circunstancias. ¿Qué es la iluminación?, ¿Qué hay que hacer para alcanzarla? La iluminación es algo personal, no se logra de forma colectiva, me he pasado la vida leyendo, asistiendo a cursos y talleres, he escuchado a muy variados maestros de disciplinas también diversas, si esperas que alguien te ilumine vas muy equivocado, esa luz, ese interruptor en particular va incorporado en cada cual y cada quien y cuando se enciende lo hace de una manera distinta para cada uno, cuando decide brillar lo hace para romper algo en nuestro interior y asomarse a través de esas grietas. Para algunos el interruptor tiene forma de risa, para otros de llanto, de un instante de belleza o de tragedia extrema, puede llegar cuando se toca el cielo o se toca fondo, quizá se oculte bajo algunas capas de odio y violencia. 

Pablo de Tarso era romano, perseguía y mataba cristianos hasta que fue alcanzado por un rayo que le dejo ciego y en su ceguera vio y entendió, cambió, se iluminó y recupero la visión. 

No existen instrucciones para iluminarse, la historia de Pablo de Tarso podría resumir el proceso, la ceguera es algo simbólico, al final todo consiste en tener el valor de atravesar las propias tinieblas y estar dispuesto a ver con claridad. No hay que ver para creer, hay que creer para ver.

En cualquier caso no soy quien para definir lo que es la iluminación. Cada uno de nosotros somos seres únicos y la luz que portamos también lo es, así como el modo en el que ha de manifestarse.
Sé que no estoy iluminada, aún hay pedazos esparcidos de luces y sombras en torno a mí por identificar y recomponer, y la iluminación no es algo que se busca, es algo que se lleva, esa parte si la tengo muy clara, la iluminación es una decisión personal hacia la que nadie puede guiarte.

Quizá este nuevo nombre, este nuevo ser, a través del cual reflexiono y descubro todos mis rincones y estancias, compartiéndolas en forma de memorias de un ángel en tierra que ha de pintarse las alas todos los días, sea mi guía personal.

Quizá tras un verano nada tranquilo y un otoño que se ha estrenado algo convulso, se encuentren las puertas de la iluminación, no sé, el tiempo lo dirá. Aunque no existe una llave solo puedes llamar y esperar a que se habrá cuando llegue el momento.

Lo que si sé es que todos tenemos derecho a iluminarnos, a despertar, a ver con claridad, pero de nosotros depende permitir que se abra, nos rompa y reconstruya.



Imagen creada por Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Algunas puertas han de abrirse de dentro hacia afuera. No para que entre la luz, sino para que salga la que ya hay dentro."

Lluvia del corazón

Llega el otoño y con él aquello de lo que hay que desprenderse para afrontar mejor el invierno y también llegan las lluvias. 
El agua dentro de los cuatro elementos que conforman la naturaleza, se considera un elemento emocional.
La lluvia tiene dos funciones nutre y limpia y en el caso del otoño, la estación de los poetas, la melancolía, la nostalgia y de lo que se pierde, por lo general de forma necesaria, aunque no siempre se entienda así, el agua se convierte en la energía que limpia, que se lleva lo que no es necesario en este ciclo. 
Nosotros tenemos nuestra particular lluvia que limpia y libera emociones innecesarias, se llama llanto, hace poco me llegó una frase interesante “No te quedes con tus emociones pues si tus ojos no lloran llorará otro órgano de tu cuerpo.” Uno alcanza el equilibrio cuando empieza a entender que la vida es risa y llanto, que dentro de cada risa hay lágrimas escondidas y dentro de cada tristeza hay algo que limpiar y sanar para alcanzar la alegría. Reprimir aquello que nos limpia, sana y restablece el equilibrio es dar paso a un daño aun mayor, puede ser en forma de enfermedad, como bien dice la frase, o aun peor, de ira a menudo mal canalizada o enfocada.
Vivimos en un mundo donde lo políticamente correcto es reprimir, enmascarar, ya lo he dicho muchas veces, algunos casi que por norma y ley. Una frase y aptitud lapidarias, como muchas otras, es aquella de “los chicos no lloran”. Las lágrimas del cielo o de los ojos, agua de vida, siempre se han relacionado con lo femenino y por lo tanto son consideradas como un signo de debilidad. Yo opino lo contrario, para mí es un acto de valentía situar tu emoción y sanarla a través de ese acto, contigo, sin implicar a nadie más. Hace falta más valor para hacer eso que para ir dando bofetadas a diestro y siniestro.
No me avergüenza admitirlo, cuando algo me pesa lloro, lo limpio, lo libero y sigo adelante, contando con la sabiduría de la naturaleza, ella sabe y si la escucho y la observo me dice que sucede en mi y que es lo que debo hacer.



Imagen creada por Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"A veces necesito llorar algunas cosas, es el único modo de limpiarlas y dejarlas ir, como el río que corre hacia el mar."


Historia de la Maga Faula

La conocí en el otoño, casi invierno, de su vida, su alma irradia primavera allí donde va y yo decido compartir su historia en esta estación llena de luz como es el verano.


Ilustración y cuento de Rosa de Soto (Ángel Bemol) todos los derechos reservados

Y para quienes no puedan leerlo bien en el archivo, aquí os lo dejo en cuento también:

CUENTO DE LA MAGA FAULA

Se llamaba Josefina María de los Ángeles Gómez de la Vega y Griñón , un nombre difícil de pronunciar de un tirón sin que acabase faltándote el aire. Nació en el siglo diecisiete y era de noble cuna, casada con un marqués y pese a que vivió en una época un tanto oscura y algo difícil para una mujer donde su vida se limitaba a la atención de su esposo, sus hijos, y algún que otro acto social, siempre era una persona alegre, soñadora y curiosa. Para dejar patente su alegría, hacía que le trajesen las más coloridas telas de Italia y Francia con las que se hacía vestidos que sorprendía a la corte.

Pasó el tiempo, sus hijos crecieron y se casaron bien, su marido murió dejándola  viuda y sola  a los cincuenta años, aunque muy rica, lo que le permitía pasar los años que le quedasen de vida sin preocupaciones. Libre de  ataduras empezó a aprender todo lo que le era posible satisfaciendo al fin su curiosidad. Paseaba por el jardín a menudo y en uno de sus paseos, mientras descansaba en un banco bajo el sol primaveral, escucho una voz. Miró a su alrededor, no había nadie, sería su fértil imaginación. ¡Psi, aquí! - Otra vez esa voz. Se fijó en el ciprés que había junto a su banco. - ¡Si, soy yo! - ¡Un ciprés que habla! Se dio tal susto que casi se cae del banco, pero después se emocionó. - ¡Un árbol parlanchín, increíble! - Yo no soy realmente un ciprés, soy un mago preso de una maldición, mi nombre es Luigui y llevo mucho tiempo esperando a un ser con tanta luz como tú. - Sacudió sus ramas y entre ellas asomó una barita. - Esta es una barita mágica, con  la  cual  puedes  ayudarme  a  romper  el  hechizo. – Dijo  el ciprés.

Josefina estaba entusiasmada, ¡magia!, ¡no se lo podía creer!  y mientras hablaban  y cogía la barita, a su pamela empezaron a ocurrirle cosas mágicas, le salían nubes, pajaritos y corazones.

Durante semanas, Luigui le enseñó a usar la barita, él no sabía cómo vencer el hechizo pero sí que en algún lugar a través del tiempo y el espacio se encontraba el modo de hacerlo, así que una de las cosas que nuestra maga novata aprendió fue a viajar a través del tiempo y a otras dimensiones. Esos viajes le permitieron conseguir modelitos nuevos de muy diversas épocas y lugares, conoció a otros seres mágicos, entre ellos a un Ángel apellidado Bemol que había aprendido de un duende a dar nombres nuevos a algunas personas, decidió estrenarse con ella, la condición de Josefina había cambiado y su nombre era demasiado largo, así que la rebautizó como Maga Faula, también conoció al duende y como ya tenía nombre nuevo este le regalo un bolso mágico con muchos colores,  incluso le enseñó a hacerlos y cuentan que la Maga Faula, antes llamada Josefina, le hizo su bolso a la mismísima Mary Poppins. Y mientras seguía viajando, aprendiendo, conociendo a seres maravillosos y buscando el contra hechizo para su querido Luigui, repartía alegría y magia entre todos aquellos que la necesitaban.          


Seres humanos y divinos, Mónica vs Duende de los nombres

De un tiempo a esta parte he ido conociendo a unos cuantos divergentes y uno de ellos es mi amiga Mónica la inspiradora del Duende de los nombres. Alguien con la sensibilidad a flor de piel y una gran creatividad, de esas que como dice la frase popular "vale para un roto y para un descosio", o sea que vale mucho y prácticamente para todo.
Nos conocimos cantando en un coro y pronto conectamos, hemos cantado juntas en diversas ocasiones y ha colaborado conmigo en muchos proyectos artísticos. Pues sus dones no se encuentran solo en su voz.
En su ser conviven una gran capacidad de inventiva, organizadora nata, espíritu colaborador y solidario, conoce, comprende, ayuda, lo que no sabe lo aprende, un carácter alegre, simpático y algo loco en el buen sentido. Una de esas personas que no te deja indiferente cuando pasa por tu vida, de las más sinceras y transparentes que conozco, lo cual puede suponer una ventaja o un inconveniente dependiendo de a quien tenga enfrente, pues es un antídoto contra la hipocresía y cualquier máscara que uno se pueda poner. Quienes la conocemos y la queremos nos encanta que sea así.
Tiene la capacidad de dar tanto con sus proyectos y la vida que a veces también se desilusiona y se rompe, por suerte con capacidad para reconstruirse de nuevo y seguir, herramientas no le faltan. Una de las ventajas que se tiene cuando se es creativo.
Es tanta su creatividad, imaginación y capacidad de inventiva que fue quien vio y bautizó a este Ángel como Bemol. Me dio este nuevo nombre que tanto me inspira y tantas satisfacciones me está dando. Me vio más allá del disfraz de aprendiz de humano y ello también me proporcionó la valentía para profundizar en mis dones y a su vez verlos en otros.
Por eso no podía menos que devolverle el favor y regalarle al duende de los nombres, siendo como es ella no podía asignarle un ser mágico mejor.
En una ocasión alguien me dijo que con el paso del tiempo y según te encuentras y te atreves a ser tú, te vas encontrando a su vez con tus iguales.


Este Ángel y su creadora se va encontrando poco a poco con sus iguales y la pandilla mágica va aumentando, aún queda alguno más que iréis conociendo.


Y aquí dejo algunas muestras de su creatividad bajo el nombre de la "Factoría Bucólica". Esto es lo que hace con su imaginación, sus manos y su corazón.



Dulces, ramos, cuadros personalizados, cestas de bebe, portachupetes, decoración.


Mesas dulces para eventos y celebraciones.

Si es que este ángel tiene amigos con mucho corazón y mucho talento.